RADICALISMO DE PIE, EL RADICALISMO VUELVE A LAS BASES...
lunes, 24 de septiembre de 2012
lunes, 17 de septiembre de 2012
A 6 años de la desaparición de Julio López.
Apoyamos el proyecto del boleto estudiantil de la FUA
El próximo miércoles 19 presentaremos el Plan de Lucha Nacional por el BOLETO EDUCATIVO UNIVERSAL y GRATUITO de la Federación Universitaria Argentina.
La jornada comenzará desde las 9:00 hs con una panfleteada y colecta de firmas en las inmediaciones del Congreso de la Nación, mientras que una comitiva de la FUA -integrada por todas las fuerzas políticas que integran su Junta Ejecutiva- realizará la presentación del Plan de Lucha ante cada uno de los Bloques de Diputados de la Nación, exigiendo a los representantes del pueblo que pongan en marcha de manera urgente un proyecto para garantizar un BOLETO EDUCATIVO UNIVERSAL y GRATUITO ya que vemos cómo miles de compañeros se ven imposibilitados de continuar sus estudios, y otros tantos más, que tienen que resignarse a estar fuera del sistema educativo.
Nuestra meta es erradicar las condiciones de desigualdad, que condenan a miles de familias a no poder enviar a sus hijos a la Escuela, a miles de jóvenes a abandonar la secundaria para buscar trabajo o a muchos universitarios a dejar las aulas a causa de sus necesidades económicas.En los últimos meses, las provincias de Mendoza, Salta, San Juan, y las ciudades de Paraná, Bahía Blanca y Bariloche, han realizado aumentos generales en el precio del boleto de transporte urbano e interurbano, e inclusive, en la Capital Federal y gran Buenos Aires, quienes no tienen la SUBE se ven obligados a pagar un pasaje a casi el doble de precio. Esto se agrava si consideramos el aumento en la tasa de desempleo y la precarización laboral con la que tienen que enfrentarse día a día los argentinos.
A la fecha existen numerosos Proyectos sobre Boleto Educativo en el Congreso de la Nación, tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores, pero las necesidades de los estudiantes siguen sin ser cubiertas, y miles de niños y jóvenes se ven excluídos directamente del sistema educativo, u obligados a abandonarlo.
Es por ello que desde la Federación Universitaria Argentina estamos decididos a avanzar en un Plan de Lucha Nacional por el Boleto Educativo, y convocamos a los estudiantes secundarios y terciarios, a los docentes y trabajadores de la educación, y a las organizaciones en general a sumarse al reclamo, para que el Congreso de la Nación y el Estado asuman sus responsabilidades y garanticen a todos y todas los estudiantes de la Argentina el Derecho a la Educación.
domingo, 16 de septiembre de 2012
A 36 años, LOS LÁPICES SIGUEN ESCRIBIENDO
Hoy se cumple el 36° aniversario de uno de los hechos mas atroces de nuestra historia: la desaparición de 6 jóvenes estudiantes durante la Noche de los Lápices.
En memoria de Claudio de Acha, María Claudia Ciocchini, María Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, Daniel Racero y Horacio Ungaro.
NUNCA MAS!
si no existe la memoria, todo lo nuestro es suicida
sábado, 15 de septiembre de 2012
Falencias del gobierno en el sector de servicios públicos:
Transporte.
Uno de los últimos informes de la AGN, que hace rato viene denunciando
irregularidades. Los concesionarios no cumplen con las obligaciones
contractuales ni la normativa
vigente.
Las inspecciones gubernamentales son insuficientes y en algunos casos
inexistentes. La problemática de los transportes sigue en plena crisis.
Nadie se quiere hacer cargo de los servicios públicos. Los problemas no
se solucionan con el dinero solamente, sino el quid de la cuestión está
en cómo se usa ese dinero cuando es destinado. Uno de los grandes
problemas de este gobierno es el "Cómo", es decir, en el uso que se le
da a la gran cantidad de recursos destinados a cada área (porque para
ser objetivos, es cierto que se han incrementado los recursos y que en
la actualidad el gobierno ha destinado muchísima parte de esos recursos a
sectores relegados por el gobierno desregularizador de los '90). Para
ser más claro: es totalmente válido y reconocible que se hayan
incrementado los recursos destinados a cada área, pero el problema
reside en: a) Que esos recursos lleguen efectivamente a su destino, b)
Que sean utilizados de manera que realmente satisfagan el fin previsto a
la hora de destinarlos. La Auditoría General de la Nación es un órgano
de control externo del Estado, conformado por un presidente auditor
elegido por el primer partido de oposición (UCR: en este caso es Leandro
Despouy), cuatro auditores del partido mayoritario del Congreso, y dos
del segundo partido en cantidad de legisladores. Sin embargo sus
potestades quedan limitadas a informes y denuncias, sin legitimación
procesal. La Auditoría había denunciado en diversas ocasiones
irregularidades en el Ferrocarril Sarmiento antes de la tragedia de Once
y el gobierno hizo caso omiso. Es hora de que los organismos estatales
de control tengan potestades reales y efectivas de control.
Aquí les dejo el informe de la AGN
http://www.agn.gov.ar/informes/informesPDF2008/2008_130.PDF
miércoles, 12 de septiembre de 2012
lunes, 10 de septiembre de 2012
Hoy recordamos al Ruso Karakachoff. A 36 años de su desaparición (10/9/1976)
Les dejamos un artículo que Pedro Azcoiti publicó sobre su correligionario a los 32 años de su muerte.
El 10 de Septiembre de 1976, caía asesinado por las bandas armadas de la última dictadura militar –como tantos otros miles de argentinos- el abogado y dirigente radical Sergio Karakachoff.
Junto a el caía también Domingo Teruggi, su socio en el estudio jurídico y compañero de militancia estudiantil, que llegara a presidir la Federación Universitaria Argentina.
La culpa de ambos: su vocación democrática, su identificación y compromiso con la causa popular. Uno, desde la UCR, el otro, desde el socialismo.
La vida de Karakachoff estuvo signada por un común denominador: la militancia dentro del radicalismo, al que ingresara a los catorce años.
Levantando siempre como metas la unión de los argentinos, la defensa de los derechos del trabajador, y la búsqueda de hacer realidad una sociedad mas igualitaria.
Nacido en La Plata el 27 de junio de 1939, ya al cursar sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de esa ciudad, canalizó sus nacientes inquietudes políticas fundando el Centro de Estudiantes Democráticos.
Durante sus estudios de abogacía en la Universidad platense integró la agrupación reformista Unión Universitaria, antecedentes de la actual Franja Morada, siendo además Consejero Académico por el claustro de los educandos.
En los años 1963.64 actuó como Secretario del H. Concejo Deliberante de La Plata.
Radicado luego en Bahía Blanca –hasta poco después del derrocamiento de Illia- ejerció allí su profesión y el periodismo, otra de sus pasiones y forma de canalizar sus ideas y mensaje sobre su concepción del radicalismo y la sociedad.
“En Lucha”
En 1968 ya reinstalado en su ciudad natal, impulsa y crea el grupo “En Lucha”, nucleandose en torno suyo un grupo de jóvenes radicales dispuestos a no resignarse a contemplar como el autoritarismo gobernaba la República.
En 1970 impulsa y dirige “En Lucha. Órgano de la militancia radical”, publicación de pretensión quincenal, que aparecería esporádicamente y de acuerdo a los escaso medios disponibles.
Esas pocas páginas, cuya precariedad conmueve, impresas en papel de mala calidad y a mimeógrafo, hechas casi artesanalmente por “Radicales jóvenes que venimos bregando –como lo decían en su primer número- en el ámbito partidario desde hace varios años”, y que pretendían “mantener informados a todos los militantes del Radicalismo sobre los problemas fundamentales del país y del partido”.
Sumando a la palabra la acción, ese grupo de jóvenes radicales recorría incansablemente la provincia, reafirmando la necesidad de poner en marcha a la UCR.
Sus concepciones precisas y contundentes sobre el papel de los trabajadores en el proceso político nacional, lo llevaron sin dudar a convertirse en abogado de la combativa CGT de los Argentinos, conociendo en 1971 la cárcel y siendo puesto a disposición de la Cámara Federal.
Fue el grupo “En Lucha”, y con él, la Junta Coordinadora Nacional de la Juventud Radical, uno de los aportes significativos para la fundación del Movimiento de Renovación y Cambio, por el que Karakachoff fuera convencional nacional en 1972, tocándole jugar un papel destacado en la elaboración de la plataforma electoral para los comicios de 1973 en los cuales fuera candidato a diputado nacional.
“Así mataron a mi hermano”
Dejemos la palabra a su hermano Gustavo Karakachoff, quien así relatara los episodios del secuestro y asesinato de Sergio:
“El 9 de septiembre a la mañana, unos diez automóviles Falcón con cerca de 40 hombres vestidos de civil, algunos de ellos con las caras pintadas, ingresaron en la casa de Teruggi, donde este se encontraba con su mujer y su hijo. Se llevaron al socio de mi hermano, y un grupo se quedó con la mujer”.
“Simultáneamente otros grupos de tareas allanaban la ofician y la casa de Sergio, el no se encontraba en ninguno de los lugares, pero se puso de sobreaviso a través de la mujer que cuidaba a sus dos hijas en una guardería céntrica, quien le comunicó que hombres vestidos de civil que se identificaban como pertenecientes a las FFAA lo habían ido a buscar”.
“Cuando Sergio es informado de la situación, decide ir a buscar a su mujer, pero en el camino resuelve pasar por la casa de Teruggi, ubicada en 16 y 526 (...) cuando Sergio llega, al mismo tiempo regresa el grueso de los integrantes del grupo de tareas y se lo llevan”.
El resto es conocido y repetido: los cuerpos de Karakachoff y Teruggi aparecieron el 12 de septiembre acribillados a balazos al costado de la ruta 36 entre las localidades de Arditti y Bavio, en el partido de Magdalena.
Ni siquiera el velatorio de sus restos se escapó a las demostraciones de violencia de los grupos paramilitares.
Amparados en la impunidad que disfrutaban, con disparos intimidatorios y reiteradas pasadas a alta velocidad por el lugar, parecían los asesinos ponerle la firma al crimen cometido.
Pero se equivocaban si pensaban que con ello evitarían que una multitud le diera su último adiós.
Así desfilaron por el lugar, Ricardo Balbín, Raúl Alfonsín y muchos otros dirigentes de distintos partidos que se entremezclaban con simples hombres y mujeres, militantes jóvenes como en nuestro caso y otros no tanto, acongojados todos, conteniendo el temor, la impotencia, pero reafirmando por lo bajo el compromiso de tomar la posta y seguir trabajando para recuperar la democracia.
“En estas horas inciertas y brumosas que vive la sociedad argentina, le ha tocado al Dr. Sergio Karakachoff caer víctima de un brutal, infame e incalificable asesinato”, así comenzó expresando el ex gobernador Anselmo Marini al despedir los restos en el cementerio platense, en una alocución cargada de un fuerte tono crítico y de repudio hacia la violencia y el autoritarismo.
Previo a ello, el cortejo se había detenido en la sede de la Junta Central de la UCR platense, donde Federico Storani desde uno de los balcones de la misma, sostuvo que “abrimos este local porque ésta era la casa de Sergio Karakachoff”, para sostener con énfasis –entre otros conceptos- “que no aceptamos provocaciones ni nos van a intimidar con este tipo de acciones”.
Ricardo Balbín por su parte, difundió una declaración pública que comenzaba sosteniendo “Cumplo con el deber inexcusable y la irrenunciable obligación de expresar la indignada protesta y requerir el esclarecimiento de los hechos (...) No hacerlo importaría una complicidad con el silencio y serviría a la proliferación del miedo o la intimidación que tanto perjudica y malogra la vida de los pueblos”.-
“El primer ruido”
Casi como una ironía del destino, a escasos días de los asesinatos de Karakachoff y Teruggi, veía la luz editado por un grupo de jóvenes radicales, el periódico “ La Causa”, para cuyo único número, Karakachoff había realizado dos colaboraciones.
Ambas reflejaban sus preocupaciones centrales. Una de ellas titulada “Acerca de la violencia”, repudiaba esa violencia que horas después lo tendría como víctima.
La otra se refería a la posible reforma de la ley de asociaciones profesionales, otro de sus temas de interés.
En esas mismas páginas, bajo el título de “Semblanza de un militante”, Federico Storani se refería a este asesinato para concluir su artículo afirmando: “Compañeros: para un militante no hay nada que produzca mayor satisfacción que saber, tener conciencia de porque y para que se lucha”.
“Esta conciencia es la que renueva las fuerzas y da voluntad para seguir. Sergio Karakachoff sabía para que vivía y también sabía porque moría. Este no es un simple consuelo, es la reafirmación de que vale la pena correr el riesgo cuando hay un profundo convencimiento”.
“Su vida ejemplar como militante del radicalismo es la que debe perdurar en nuestra memoria, su voz en las asambleas, su palabra en las reuniones es la que se seguirá oyendo mientras viva un militante de la Juventud Radical”.
“Ya hemos asumido un compromiso militante, la muerte de Sergio fortalece y renueva”.
“Si el viviera nos diría con el poeta: ten el tesón del clavo enmohecido/ que ya viejo y ruin vuelve a ser clavo/ no la cobarde intrepidez del pavo/ que amaina su plumaje al primer ruido”.
“Compañeros: se ha producido el primer ruido, no debemos bajar los brazos”.
Acertadamente –sobre esto.- dijo Julio Fernández Cortés al cumplirse diez años del asesinato, “Nadie los bajó...por eso disfrutamos esta democracia”.
El mejor homenaje
El retorno de la democracia, el triunfo electoral, las nuevas realidades, no hicieron que su recuerdo pase al olvido. Al contrario.
El primer aniversario en democracia de su muerte, la Cámara de Diputados de la Nación le brindó su homenaje, correspondiendo al diputado Federico Storani –aquel joven que lo despidiera en 1976- recordar su figura, de la que sostuvo que “supo ser un adversario leal, de los más mordaces, de los mas incisivos, de los mas vehementes, pero siempre de frente”.
En septiembre de 1986, un grupo de amigos y correligionarios concretamos el que es sin duda el mejor homenaje a su memoria: La Fundación para el Estudio de los Temas Nacionales Dr. Sergio Karakachoff, un ámbito académico y pluralista donde analizar la realidad y proponer caminos alternativos.
Publicaciones, seminarios, cursos y una constante actividad han ido consolidando el merecido prestigio de esta Fundación.
Reflexión final
Estoy convencido de que la mejor forma de recordar a los hombres y mujeres que tomamos como ejemplo, es intentar en nuestra militancia política recorrer el camino que ellos nos han dejado trazado.
No tuve el privilegio de ser amigo personal de Sergio pero sí compartimos algunos tramos de militancia en la ciudad de La Plata cuando ingresé a la universidad en 1973 de la cual, para ese entonces, Sergio ya había egresado.
Cuando se produjo el golpe de Estado de 1976 yo era presidente del Centro de Estudiantes de Derecho y recuerdo que teníamos en Sergio a uno de los faros donde posar muestra mirada para ver cual era el camino correcto que debíamos seguir.
En aquellos años de violencia y de sangre, Sergio tuvo siempre el esclarecimiento suficiente como para marcarnos la ruta o el camino a seguir.
Y ese camino era la unidad de los sectores populares y del pueblo argentino. Teníamos que juntarnos por sobre las banderías partidarias y ser capaces de generar un espacio político, en donde el pueblo argentino pudiera verse representado y, a partir de ahí, combatir a la oligarquía que nos ha oprimido históricamente.
Este era, en resumen, el mensaje de Sergio y esta fue al causa por la que fue una de las víctimas elegidas por la dictadura militar.
Quienes lo mataron, como quienes asesinaron a tantos miles de ciudadanos, quizás suponían que de esta manera no solo desaparecían sus cuerpos sino también sus ideas.
Felizmente no pudieron lograrlo, y hoy a treinta y dos años de distancia, el nombre y las ideas de Sergio Karakachoff siguen vigentes y son sinónimo de una conducta y forma de interpretar y sentir la democracia y al radicalismo, multiplicándose en un sinnúmero de hombres y mujeres que mantendrán siempre presente su recuerdo.-
Para terminar, voy a utilizar las mismas palabras que don Anselmo Marini, despidiéndolo a Sergio Karakachoff en el cementerio de La Plata, dijo en aquel momento parafraseando a don Domingo Faustino Sarmiento: “Bárbaros, las ideas no se matan”.

El 10 de Septiembre de 1976, caía asesinado por las bandas armadas de la última dictadura militar –como tantos otros miles de argentinos- el abogado y dirigente radical Sergio Karakachoff.
Junto a el caía también Domingo Teruggi, su socio en el estudio jurídico y compañero de militancia estudiantil, que llegara a presidir la Federación Universitaria Argentina.
La culpa de ambos: su vocación democrática, su identificación y compromiso con la causa popular. Uno, desde la UCR, el otro, desde el socialismo.
La vida de Karakachoff estuvo signada por un común denominador: la militancia dentro del radicalismo, al que ingresara a los catorce años.
Levantando siempre como metas la unión de los argentinos, la defensa de los derechos del trabajador, y la búsqueda de hacer realidad una sociedad mas igualitaria.
Nacido en La Plata el 27 de junio de 1939, ya al cursar sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de esa ciudad, canalizó sus nacientes inquietudes políticas fundando el Centro de Estudiantes Democráticos.
Durante sus estudios de abogacía en la Universidad platense integró la agrupación reformista Unión Universitaria, antecedentes de la actual Franja Morada, siendo además Consejero Académico por el claustro de los educandos.
En los años 1963.64 actuó como Secretario del H. Concejo Deliberante de La Plata.
Radicado luego en Bahía Blanca –hasta poco después del derrocamiento de Illia- ejerció allí su profesión y el periodismo, otra de sus pasiones y forma de canalizar sus ideas y mensaje sobre su concepción del radicalismo y la sociedad.
“En Lucha”
En 1968 ya reinstalado en su ciudad natal, impulsa y crea el grupo “En Lucha”, nucleandose en torno suyo un grupo de jóvenes radicales dispuestos a no resignarse a contemplar como el autoritarismo gobernaba la República.
En 1970 impulsa y dirige “En Lucha. Órgano de la militancia radical”, publicación de pretensión quincenal, que aparecería esporádicamente y de acuerdo a los escaso medios disponibles.
Esas pocas páginas, cuya precariedad conmueve, impresas en papel de mala calidad y a mimeógrafo, hechas casi artesanalmente por “Radicales jóvenes que venimos bregando –como lo decían en su primer número- en el ámbito partidario desde hace varios años”, y que pretendían “mantener informados a todos los militantes del Radicalismo sobre los problemas fundamentales del país y del partido”.
Sumando a la palabra la acción, ese grupo de jóvenes radicales recorría incansablemente la provincia, reafirmando la necesidad de poner en marcha a la UCR.
Sus concepciones precisas y contundentes sobre el papel de los trabajadores en el proceso político nacional, lo llevaron sin dudar a convertirse en abogado de la combativa CGT de los Argentinos, conociendo en 1971 la cárcel y siendo puesto a disposición de la Cámara Federal.
Fue el grupo “En Lucha”, y con él, la Junta Coordinadora Nacional de la Juventud Radical, uno de los aportes significativos para la fundación del Movimiento de Renovación y Cambio, por el que Karakachoff fuera convencional nacional en 1972, tocándole jugar un papel destacado en la elaboración de la plataforma electoral para los comicios de 1973 en los cuales fuera candidato a diputado nacional.
“Así mataron a mi hermano”
Dejemos la palabra a su hermano Gustavo Karakachoff, quien así relatara los episodios del secuestro y asesinato de Sergio:
“El 9 de septiembre a la mañana, unos diez automóviles Falcón con cerca de 40 hombres vestidos de civil, algunos de ellos con las caras pintadas, ingresaron en la casa de Teruggi, donde este se encontraba con su mujer y su hijo. Se llevaron al socio de mi hermano, y un grupo se quedó con la mujer”.
“Simultáneamente otros grupos de tareas allanaban la ofician y la casa de Sergio, el no se encontraba en ninguno de los lugares, pero se puso de sobreaviso a través de la mujer que cuidaba a sus dos hijas en una guardería céntrica, quien le comunicó que hombres vestidos de civil que se identificaban como pertenecientes a las FFAA lo habían ido a buscar”.
“Cuando Sergio es informado de la situación, decide ir a buscar a su mujer, pero en el camino resuelve pasar por la casa de Teruggi, ubicada en 16 y 526 (...) cuando Sergio llega, al mismo tiempo regresa el grueso de los integrantes del grupo de tareas y se lo llevan”.
El resto es conocido y repetido: los cuerpos de Karakachoff y Teruggi aparecieron el 12 de septiembre acribillados a balazos al costado de la ruta 36 entre las localidades de Arditti y Bavio, en el partido de Magdalena.
Ni siquiera el velatorio de sus restos se escapó a las demostraciones de violencia de los grupos paramilitares.
Amparados en la impunidad que disfrutaban, con disparos intimidatorios y reiteradas pasadas a alta velocidad por el lugar, parecían los asesinos ponerle la firma al crimen cometido.
Pero se equivocaban si pensaban que con ello evitarían que una multitud le diera su último adiós.
Así desfilaron por el lugar, Ricardo Balbín, Raúl Alfonsín y muchos otros dirigentes de distintos partidos que se entremezclaban con simples hombres y mujeres, militantes jóvenes como en nuestro caso y otros no tanto, acongojados todos, conteniendo el temor, la impotencia, pero reafirmando por lo bajo el compromiso de tomar la posta y seguir trabajando para recuperar la democracia.
“En estas horas inciertas y brumosas que vive la sociedad argentina, le ha tocado al Dr. Sergio Karakachoff caer víctima de un brutal, infame e incalificable asesinato”, así comenzó expresando el ex gobernador Anselmo Marini al despedir los restos en el cementerio platense, en una alocución cargada de un fuerte tono crítico y de repudio hacia la violencia y el autoritarismo.
Previo a ello, el cortejo se había detenido en la sede de la Junta Central de la UCR platense, donde Federico Storani desde uno de los balcones de la misma, sostuvo que “abrimos este local porque ésta era la casa de Sergio Karakachoff”, para sostener con énfasis –entre otros conceptos- “que no aceptamos provocaciones ni nos van a intimidar con este tipo de acciones”.
Ricardo Balbín por su parte, difundió una declaración pública que comenzaba sosteniendo “Cumplo con el deber inexcusable y la irrenunciable obligación de expresar la indignada protesta y requerir el esclarecimiento de los hechos (...) No hacerlo importaría una complicidad con el silencio y serviría a la proliferación del miedo o la intimidación que tanto perjudica y malogra la vida de los pueblos”.-
“El primer ruido”
Casi como una ironía del destino, a escasos días de los asesinatos de Karakachoff y Teruggi, veía la luz editado por un grupo de jóvenes radicales, el periódico “ La Causa”, para cuyo único número, Karakachoff había realizado dos colaboraciones.
Ambas reflejaban sus preocupaciones centrales. Una de ellas titulada “Acerca de la violencia”, repudiaba esa violencia que horas después lo tendría como víctima.
La otra se refería a la posible reforma de la ley de asociaciones profesionales, otro de sus temas de interés.
En esas mismas páginas, bajo el título de “Semblanza de un militante”, Federico Storani se refería a este asesinato para concluir su artículo afirmando: “Compañeros: para un militante no hay nada que produzca mayor satisfacción que saber, tener conciencia de porque y para que se lucha”.
“Esta conciencia es la que renueva las fuerzas y da voluntad para seguir. Sergio Karakachoff sabía para que vivía y también sabía porque moría. Este no es un simple consuelo, es la reafirmación de que vale la pena correr el riesgo cuando hay un profundo convencimiento”.
“Su vida ejemplar como militante del radicalismo es la que debe perdurar en nuestra memoria, su voz en las asambleas, su palabra en las reuniones es la que se seguirá oyendo mientras viva un militante de la Juventud Radical”.
“Ya hemos asumido un compromiso militante, la muerte de Sergio fortalece y renueva”.
“Si el viviera nos diría con el poeta: ten el tesón del clavo enmohecido/ que ya viejo y ruin vuelve a ser clavo/ no la cobarde intrepidez del pavo/ que amaina su plumaje al primer ruido”.
“Compañeros: se ha producido el primer ruido, no debemos bajar los brazos”.
Acertadamente –sobre esto.- dijo Julio Fernández Cortés al cumplirse diez años del asesinato, “Nadie los bajó...por eso disfrutamos esta democracia”.
El mejor homenaje
El retorno de la democracia, el triunfo electoral, las nuevas realidades, no hicieron que su recuerdo pase al olvido. Al contrario.
El primer aniversario en democracia de su muerte, la Cámara de Diputados de la Nación le brindó su homenaje, correspondiendo al diputado Federico Storani –aquel joven que lo despidiera en 1976- recordar su figura, de la que sostuvo que “supo ser un adversario leal, de los más mordaces, de los mas incisivos, de los mas vehementes, pero siempre de frente”.
En septiembre de 1986, un grupo de amigos y correligionarios concretamos el que es sin duda el mejor homenaje a su memoria: La Fundación para el Estudio de los Temas Nacionales Dr. Sergio Karakachoff, un ámbito académico y pluralista donde analizar la realidad y proponer caminos alternativos.
Publicaciones, seminarios, cursos y una constante actividad han ido consolidando el merecido prestigio de esta Fundación.
Reflexión final
Estoy convencido de que la mejor forma de recordar a los hombres y mujeres que tomamos como ejemplo, es intentar en nuestra militancia política recorrer el camino que ellos nos han dejado trazado.
No tuve el privilegio de ser amigo personal de Sergio pero sí compartimos algunos tramos de militancia en la ciudad de La Plata cuando ingresé a la universidad en 1973 de la cual, para ese entonces, Sergio ya había egresado.
Cuando se produjo el golpe de Estado de 1976 yo era presidente del Centro de Estudiantes de Derecho y recuerdo que teníamos en Sergio a uno de los faros donde posar muestra mirada para ver cual era el camino correcto que debíamos seguir.
En aquellos años de violencia y de sangre, Sergio tuvo siempre el esclarecimiento suficiente como para marcarnos la ruta o el camino a seguir.
Y ese camino era la unidad de los sectores populares y del pueblo argentino. Teníamos que juntarnos por sobre las banderías partidarias y ser capaces de generar un espacio político, en donde el pueblo argentino pudiera verse representado y, a partir de ahí, combatir a la oligarquía que nos ha oprimido históricamente.
Este era, en resumen, el mensaje de Sergio y esta fue al causa por la que fue una de las víctimas elegidas por la dictadura militar.
Quienes lo mataron, como quienes asesinaron a tantos miles de ciudadanos, quizás suponían que de esta manera no solo desaparecían sus cuerpos sino también sus ideas.
Felizmente no pudieron lograrlo, y hoy a treinta y dos años de distancia, el nombre y las ideas de Sergio Karakachoff siguen vigentes y son sinónimo de una conducta y forma de interpretar y sentir la democracia y al radicalismo, multiplicándose en un sinnúmero de hombres y mujeres que mantendrán siempre presente su recuerdo.-
Para terminar, voy a utilizar las mismas palabras que don Anselmo Marini, despidiéndolo a Sergio Karakachoff en el cementerio de La Plata, dijo en aquel momento parafraseando a don Domingo Faustino Sarmiento: “Bárbaros, las ideas no se matan”.

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